agosto 17, 2011

En las vías todo cambia


Hay veces que me dan ganas de marcharme lejos sin explicación alguna, de levantarme un día, vestirme para el liceo, salir de casa y simplemente irme. Tal vez ni siquiera eso, podría agarrar una muda de ropa y meterla en mi mochila y salir temprano, sin que mis padres me vean pero sería mucho más complicado que marcharme a la misma hora de cada día. Siempre soñé con montarme en un tren sin saber a donde va realmente y dejar que me lleve a algún lugar lejos de todos ellos, lejos de todos los que me conocen. Me veo allí sentada rodeada de gente desconocida y en vez de sentir nervios o miedo, sentiría paz y tranquilidad. Seguramente estes pensando "que loca de mierda mirá lo que dice" pero quién no pensó en irse muy lejos por un tiempo para ver como resultan las cosas lejos de casa, lejos de todos esos extraños que aseguran conocerte y solamente saben tu nombre? Sí, eso es lo que quiero, dar a conocer la veradera versión de mi, no la que todos creen conocer. Como si fueramos todos extraños en un tren en el cual no conocemos a nadie, ni siquiera a la persona con la cual nos sentamos, pero aún así entablamos una conversación. Y seguramente, cuando te bajes del tren te des cuenta que esa persona conoció más de vos en una hora de lo que llegaron a conocer un montón de personas en unos ocho años. Es increíble, pero cierto.

3 comentarios:

~Eugenia. dijo...

Qué linda entrada gorda! Es verdad, a mí muchas veces me pasa eso. Me gustaría irme a la mierda, donde nadie me conozca y mostrarme tal cual soy.

~Eugenia. dijo...

Pero desgraciadamente no es tan fácil.

Jean Escalante dijo...

Tu lo haz dicho, increíble pero cierto. Y es que así es... Ojalá fuera fácil desaparecerse.